– Sobre el Entrenamiento de ERP

Gracias por invertir en este libro. El hecho de estar sujetando este libro en tus manos dice mucho sobre usted. Está comprometido con el aprendizaje. Comprometido a poder ayudar a alguien que padece la enfermedad de Parkinson (EP). Quizás usted padezca EP y su compromiso sea luchar contra ella. Sea cual sea el caso, le agradezco que tenga este libro entre sus manos. Quédese tranquilo, me comprometo al 100% poder entregarle el entrenamiento más completo y que pueda cambiarle la vida.

A menudo, me pregunto a mí mismo “¿cómo puede ser?” ¿Cómo es posible que esté ahora enseñando talleres sobre Parkinson alrededor del mundo? Todavía me asombra muchas veces el estar viajando globalmente y formando sobre la enfermedad de Parkinson. Fue un largo camino hasta llegar ahí, pero ha sido un viaje de lo más emocionante y gratificante. Quisiera compartir un poquito sobre cómo llegó a nacer este programa.

Los primeros años

Desde muy joven, hubo una cosa de la que estaba seguro. Quería ayudar a la gente. A menudo veía a gente con dificultad moviéndose o realizando alguna tarea; sintiéndome mal por ellos y tratando de asistirlos. Sin embargo, a los seis o siete años, todo lo que podía hacer era sentir lástima, sin saber que una carrera para ayudarlos podría ser una opción. ¿Acaso quién sabe el significado de la palabra ‘carrera’ a la edad de siete años?

Conforme iba creciendo, tenía dos grandes intereses: la batería y la bicicleta. A mis padres se les daba bien la música. Mi madre, Helen, se graduó en la universidad de Ithaca con un grado en Educación Musical. Resultó que ella era una excelente pianista de estilo clásico, además de ser una gran vocalista y tocar la trompa. Mi padre, Robert (Bob) también acudió a la universidad de Ithaca. Era batería, tocaba el piano muy bien, componiendo y arreglando música para sus grupos. Me crié constantemente rodeado de música, la mayor parte big band, salsa y algo de jazz.

La batería se convirtió en algo natural para mí, resultándome bastante sencillo. Buddy Rich fue el primer baterista que tuve como ídolo. Cuando mi padre me llevó a verlo en 1970 a la edad de nueve años, aquello selló el pacto. ¡TENÍA que ser baterista! 

Pasando por la escuela secundaria y el instituto, formé parte de orquestas, bandas de jazz y otras bandas. Practiqué tantísimo bajo la instrucción de mi padre, que acabé actuando de manera profesional a los catorce años. Desde aquel momento, la música se convirtió en mi primera fuente de ingreso.

La verdad es que disfrutaba siendo baterista y actuando durante los primeros años. Algunos de los bolos eran realmente divertidos, como ser telonero para Spyro Gyra, Dizzy Gillespie, y muchísimos otros más.

A pesar de ello y tras varios años, estar en la industria musical no me llenaba más. Una llamada interior me pedía hacer algo diferente. Como baterista, no sentía que estuviera ayudando a alguien a vivir una mejor calidad de vida. Por un período corto, di lecciones de batería privadas, dándome cuenta rápidamente de que era un profesor terrible. No solo era un malísimo profesor, sino que detestaba enseñar. Simplemente no era para mí. Aquello terminó rápidamente y volví a actuar. 

Los años inmobiliarios

Una cosa sobre ganarse la vida como música es que llegaba a casa a altas horas de la madrugada la mayoría de las noches de la semana. Estamos hablando de 1980, cuando los infomerciales empezaban a cobrar vida en la televisión por cable. 

Continuamente veía un infomercial específico sobre cómo comprar una casa sin anticipo. Después de algunos meses, decidí darle una oportunidad y… ¡Bingo! Dí con una inversión inmobiliaria sin aportar ningún anticipo. La agente inmobiliaria era una mujer muy amable, pero una terrible agente. Prácticamente acabé haciendo yo todo el trabajo en la transacción. Esto me hizo pensar en que quizá yo podría ayudar a la gente, y consiguiendo mi licencia de agente inmobiliario podría ayudarlos a comprar o vender una casa. Y así fue exactamente como ocurrió, antes de darme cuenta ya estaba trabajando en una gran agencia inmobiliaria en Siracusa (Nueva York), registrando y vendiendo casas. Para mi sorpresa, se me dio bastante bien por algunos años. Sin embargo, no pasó mucho tiempo hasta darme cuenta de que la gente no solía estar muy contenta en cualquier transacción. Durante mis años inmobiliarios, el mercado en Siracusa era bastante flojo. Los vendedores generalmente pensaban que no habían obtenido el dinero suficiente por sus viviendas, mientras que a los compradores les parecía que habían pagado demasiado. Resultaba ser mucho trabajo para lo que parecía tan poca gratificación para cualquiera. 

Gran parte de esto se lo atribuyo a la manera en la que todo está establecido en el Estado de Nueva York. Si estás comprando una casa en en el Estado de Nueva York y no cuentas con un abogado, estás corriendo un gran riesgo. De hecho, había tres abogados por cada trato: el abogado de los compradores, el de los vendedores y el de los bancos. Implicaba tanto trabajo y tanta frustración para todo el mundo, que decidí volver a lo que conocía mejor – la batería. 

Convirtiéndome en entrenador personal

En todo este tiempo, algo más pasaba lentamente, y no era nada bueno. GANABA PESO. MUCHO. Midiendo 1.87 había llegado a los 122 kg. Comía demasiado, no hacía ejercicio y me sentía fatal. Seguía una malísima alimentación, clínicamente obeso, prediabético, con la tensión arterial alta, infecciones respiratorias superiores crónicas, y muy cerca de padecer EPOC, pese a nunca haber sido fumador. En efecto, fue durante un examen médico anual con mi médico, cuando comenzó la senda hacia un cambio en mi vida. Con amabilidad, pero siendo muy severo, me dijo que si no realizaba cambios inmediatos en mi dieta y ejercicio, estaba abocado a un camino muy malo y dañino para mi salud. 

Salí de mi cita (literalmente llorando y avergonzado), me metí en el carro y llamé a mi amigo, Eric Prager, uno de los mejores entrenadores personales en el area de Siracusa. Esa llamada de teléfono modificó mi camino y cambió mi vida para siempre. Me encontré con Eric justo al día siguiente. Tras diferentes evaluaciones, hablamos sobre nutrición y empezamos el camino hacia la salud. 

Pasados 6 meses, había restituido mis hábitos alimenticios y trabajaba con Eric tres veces por semana. Tres SERIAS sesiones en las que trabajaba duro. Había ganado mucha fuerza; perdiendo casi 16 kilos y sintiéndome genial, pero necesitaba perder más. Todavía tenía sobrepeso. Permanecí en este camino con Eric por casi un año, pero algo se me ocurrió después de 6 meses en el camino de vuelta a mi salud. ¿Qué tal si ayudaba a la gente a sentirse tan bien como yo? ¡Tal vez podía convertirme en un entrenador personal y AYUDAR A LA GENTE a SENTIRSE MEJOR!

¡Bum! Y así FUE. Me apunté al Certificado de Entrenador Personal (CPT) de la Academia Nacional de Medicina Deportiva (NASM) y seis meses más tarde, aprobé el examen. ¡Ahora era entrenador personal! Mis primeros intentos tuvieron lugar en el gimnasio del cual era miembro; mi gimnasio favorito, el Pine Grove Health Club en Camillus, Nueva York. Mi clientela principal eran personas con objetivos relacionados con la pérdida de peso. Aunque esto estaba bien, sabía perfectamente que la dieta jugaba un papel igual de importante como el ejercicio en el manejo del peso. Quería dar consejo nutricionista detallado a los clientes, ya que sabía que sería el punto de inflexión para ayudarlos a la hora de conseguir sus objetivos. Después de todo, por entonces ya había perdido cerca de 32 kg y era plenamente consciente de que no habría perdido tanto peso (al menos ni de lejos tan rápido) de no haber cambiado mis hábitos alimenticios. El problema con el que me topé es que prescribir un plan de comidas no estaba al alcance de la práctica de un entrenador personal (a pesar de saber cómo hacerlo). Para poder hacerlo en el Estado de New York, has de registrarte como dietista.

Este impedimento me llevo a solicitar y a ser aceptado en el Programa Nutricional de la Universidad de Siracusa (SU). Durante mis primeros meses de clases, continuamente pedía información (y en la realidad, constantemente incordiaba) a la directora de entrenamiento personal de la Universidad de Siracusa, Eliza Decker, para tener un puesto de entrenador personal. Con el tiempo, ¡conseguí una reunión con ella y me contrató de inmediato! Así podía mantener mi vida en el campus todo el día – las clases y el entrenamiento de fitness.

Entrando al Parkinson

¡Grandes cambios empezaban a suceder al inicio de este excitante y nuevo camino! Fue en la SU donde conocí a un caballero que se convertiría en mi primer cliente padeciendo la enfermedad de Parkinson, Jerry Evensky. Jerry era mi profesor de economía y puesto que siempre tenía un montón de preguntas acerca del contenido del curso, a menudo me quedaba después de clase y le hacía preguntas. 

A mitad del semestre, Jerry me preguntó “¿cuál es tu línea de trabajo?” Le dije que era entrenador personal y trabajaba a tiempo parcial entrenando a clientes de la universidad. Él me manifestó que la clínica de su neurólogo le había llamado para decirle que estaba perdiendo densidad ósea en su cadera derecha y le había recomendado entrenamiento para preservarla. 

Después de que terminara el semestre y de que acabaran las vacaciones y el descanso de nuevo año, Jerry y yo quedamos para tomar café. Nos encontramos en el Starbucks de Marshall Street y hablamos por un largo rato. Tras el mismo, Jerry me preguntó, “¿quieres ser mi entrenador?”. Pues bien, en ese momento, Jerry no era consciente de que yo había dicho que sí a regañadientes. No sabía qué hacer. No quería hacerle daño. ¡Pero quería ayudarlo! Así que le dije que SÍ porque disponía de una fuente a la que recurrir y de la que obtener consejo sobre qué hacer y qué no hacer cuando se trabaja con una persona con EP. 

Le dije que sí a Jerry porque en ese momento, mi hijo Nick, estaba en el programa de Doctorado de Medicina en la Universidad de Medicina Hershey Penn State. Sabía que podía llamar a Nick para que me aconsejara. Nick estaba investigando para su doctorado y trabajaba para una reconocida y respetada neuróloga, la Dra. Xuemei Huang. Su conocimiento sobre EP era (y es) inmenso. Él me dio las indicaciones y así empecé a trabajar con Jerry. Este fue el comienzo de mi camino trabajando con personas con EP. 

El podcast

Siempre con ganas de aprender tanto como fuera posible, necesitaba encontrarme cara a cara con los expertos y aprender más. Siempre he encontrado altamente beneficioso el ser la persona menor conocedora de algo entre un grupo de gente. Esto te ofrece siempre la oportunidad de aprender muchísimo.

Estuve sopesando “¿cuál es la mejor manera para reunirme cara a cara con los expertos de movimiento, médicos expertos y neurólogos para aprender lo máximo posible?”. Estas personas tienen calendarios muy exigentes. Pedirles tomar un café o ir a almorzar no parecía una opción viable. Entonces pensé, ¿qué tal si empiezo un podcast? Quizás acepten mi oferta de estar invitados en mi programa y compartir sus trabajos y pasiones. Empecé a preguntar a expertos para invitarlos y… ¡TACHÁN! Comenzaron a decir que SÍ. Así se inició mi camino hacia ponerme frente a frente con más de 120 expertos desde esta escritura. 

Estas entrevistas probaron ser una manera fabulosa de ampliar mi conocimiento y mi red de contactos. De hecho, esto me ha llevado a amistades y oportunidades maravillosas; incluyendo mi primer puesto de enseñanza en la industria del movimiento, que al final llevó a una serie de talleres de desarrollo del Entrenamiento de Regeneración del Parkinson, ¡y a la escritura de este libro!

Una de mis primeras entrevistas fue con la Dra. Emily Splichal. Supe de ella mientras entrevistaba a un querido amigo y mentor, el Dr. Brent Brookbush, un fisioterapeuta asentado en Nueva York y gurú del movimiento humano. Brent me sugirió que contactara con Emily ya que poseía una gran formación e información para compartir y guau… ¡TENÍA RAZÓN!

Antes de salir de su oficina después de nuestra entrevista en Manhattan, le mandé un email a la Dra. Emily. Respondió inmediatamente y hablamos por teléfono por casi una hora aquella noche. La siguiente semana nos conocimos en Nueva York, la entrevisté nervioso e INMEDIATAMENTE supe que tenía que tomar TODOS sus cursos lo antes posible. Y así precisamente fue como lo hice. La Dra. Emily es la fundadora de la Academia de la Evidencia Basada en el Fitness (Evidence Based Fitness Academy, EBFA). Es además la fundadora y creadora de los increíbles productos Naboso Barefoot Technology. Va a leer muchas veces sobre ‘Naboso’ posteriormente en este libro. 

Dos semanas tras mi encuentro con la Dra. Emily, conduje a Rhode Island para asistir al Curso Especialista de Rehabilitación Descalzo (Barefoot Rehab Specialist course). En el transcurso de 4 meses tras aquello, asistí a dos cursos adicionales; Barefoot Rehab Specialist Nivel 1 y Nivel 2.

Convirtiéndome en educador

Justo después de haber tomado mi primer curso con ella, empecé a implementar su técnicas descalzas de entrenamiento con todos mis clientes, incluyendo aquellos con la enfermedad de Parkinson. Las mejoras en sus movimientos fueron inmediatas y muy patentes. Aun sintiéndome muy feliz de ver sus mejoras, el factor más importante era el que los clientes sintieran los beneficios. Emocionado por sus progresos tan notorios, empecé a publicar vídeos de clientes en las redes sociales, compartiendo los resultados que observábamos. Mucha gente se fijó en estos posts, curiosos e impresionados por los resultados. De hecho, la Dra. Emily se percató de las publicaciones, y esto condujo a una charla para que yo enseñara para ella.

Aunque parecía una idea fascinante, estaba muy indeciso y no me sentía preparado. El material del curso era muy profundo y de alto nivel. Sin embargo, después de mucha discusión sobre el tema, estudiando y acudiendo por segunda vez a los niveles 1 y 2 de los cursos de Barefoot Training Specialist, decidí que era el momento para aceptar su oferta. Quería enseñar para ella y compartir esta innovadora formación educativa con otros profesionales. 

Siguiente parada – Dubai, donde asistí al curso de entrenamiento Master Instructor de la EBFA. Este era mi primer viaje al extranjero y estaba totalmente enganchado al material del curso y los viajes. 

Tras volver a casa, estudié y estudié, tomé el examen de instructor y… ¡lo aprobé! Ahora, era oficial. ¡Podía enseñar! Habiendo programado bandas durante décadas, me resultó bastante sencillo programar talleres donde podía enseñar para la EBFA. Dos meses después de mi viaje a Dubai (y tras infinitas horas practicando mi presentación enfrente de una audiencia de mentira en el patio trasero), enseñé mi primer taller de EBFA en mi ciudad natal, Baldwinsville, NY. Estaba tan nervioso. Tan pálido, pero todo fue bien. Hasta mi antiguo entrenador, Eric Prager había acudido. Le encantó, lo cual me tranquilizó y me hizo sentir menos nervioso, ¡pues Eric tiene un conocimiento muy amplio y una gran experiencia como especialista del movimiento!  

El Entrenamiento de Regeneración del Parkinson Empieza

Había cobrado impulso rápidamente y estaba programando talleres por todos los Estados Unidos. En el siguiente año y medio, enseñé docenas de talleres, de una costa a la otra. Curiosamente, fue durante estos talleres donde un tema recurrente se me ocurría. Muchos de los asistentes a los talleres habían estado siguiendo mis posts en redes sociales. Estaban interesados en aprender más sobre la información que publicaba sobre mi trabajo con la comunidad del Parkinson. Casi en cada taller, alguien me preguntaba “¿por qué no escribe un curso de Parkinson y empieza a enseñarlo?” Al principio, no pensé nada al respecto, pero tras escucharlo durante varios meses, empecé a considerar que podía ser una gran idea. 

La investigación comenzó y empecé a montar un curso. Después de trabajar con muchas personas con enfermedad de Parkinson, me di cuenta de que muchas de ellas ni siquiera conocían mucho la enfermedad o cómo manejar los síntomas de la misma. Existía (y todavía existe) una gran brecha entre la atención médica/fisioterapia/formación y vida funcional para una persona que vive con EP. ¿Mi objetivo para el curso? LLENAR ESA BRECHA y formar con tanta información relevante como fuera posible.

Investigué y estudié, y tras algunos meses, formé el curso. Comenzó como un taller de 7 horas en un día. El curso tenía que tener un nombre. Con la ayuda de mi hijo (a quien se le da bien nombrar cosas), se nos ocurrió “Entrenamiento de Regeneración del Parkinson” como título. Tenía sentido. Nuestra formación es sobre cómo manejar la EP y regenerar una mejor calidad de vida. 

El primer taller de ERP tuvo lugar en Portland, Oregon. Fue bien, pero como siempre digo, “como instructor aprendo más en cada taller, de lo que cualquier asistente aprende de lo que enseño”. Esto ha resultado cierto en CADA UNO de los talleres que he impartido. Esto nos llevó a una innumerable cantidad de investigación, aprendiendo, y expandiendo el curso en un taller de dos días dentro del primer año. En efecto, ahora tenemos tanta formación, que ya no podemos enseñarlo todo en dos días, de ahí que una de las razones por las que escribo este libro y por la creación del instituto en línea que lancé en 2019.

¡Hoy en día el ERP se ha convertido en un equipo de instructores! A lo largo del viaje, he conocido a gente increíble que se han comprometido al 100% en ayudar a gente con Parkinson. Algunas de estas personas forman parte ahora del equipo de instrucción de ERP. Alison Klaum (Massachusetts), Ruben Artavia (Costa Rica), and Russ Parker (Long Island) han viajado mucho y han realizado un trabajo maravilloso llevando la formación de ERP. Cada uno de ellos posee su propia experiencia en cuanto al trabajo con personas con EP. De hecho, Russ Parker (que escribió 2 contribuciones para este libro) es un entrenador personal de la NASM. ¡Y él tiene Parkinson! No podía haber pedido un equipo mejor y es un honor contar con ellos en esta familia de ERP.

Si nos adelantamos hasta el momento presente (y de vuelta a mis pensamientos iniciales), es difícil creer que hayamos enseñado este curso tan ampliamente por todo el mundo. Estos viajes han incluido: 

  • Singapur
  • París, Francia
  • Roma, Italia
  • Dublín, Irlanda
  • Waterford, Irlanda
  • Londres, Reino Unido
  • Rochester, Reino Unido
  • Monterrey, México
  • San Luis Potosi, México
  • Ciudad de México, Mexico
  • Chetumal, México
  • Chihuahua, México
  • Córdoba, Argentina
  • San Diego
  • Alameda, CA
  • San Mateo, CA
  • Austin, TX
  • Dallas, TX
  • Atlanta, GA
  • Portland, OR
  • Denver, CO
  • Glenwood Springs, CO
  • Nashville, TN
  • Washington, D.C.
  • Boston, MA
  • Booth Bay, Maine
  • Siracusa, NY
  • Huntington, NY (Long Island)
  • Toronto, Ontario, Canadá
  • Dublin, OH
  • Tempe, AZ
  • West Palm Beach, FL
  • Comerio, Puerto Rico

Y para mí, todavía lo más alucinante es el hecho de haber tenido la oportunidad de presentar y/o ser el orador principal en numerosos congresos sobre fitness, el cerebro, la neurología y el sistema nervioso, alrededor del mundo con conferencias en:

  • Ciudad de Nueva York
  • Scottsdale, Arizona
  • Monterrey, México
  • Ciudad de México, México
  • Chihuahua, México
  • Londres, Reino Unido.
  • París, Francia
  • Dublín, Irlanda
  • Siracusa, NY

Me honra profundamente decir que la demanda por el curso ha sido alta y desde todas las esquinas del mundo. En vista de ello, lanzamos la versión en línea de nuestro taller en abril de 2019. Es un enorme y cada vez mayor recurso con la intención de alcanzar y ayudar a tantas personas como sea posible en todo el globo. Para saber más sobre el curso en línea de Entrenamiento de Regeneración del Parkinson, visita www.prtonline.net

El crecimiento del curso de Parkinson continúa diariamente. Nuevas investigaciones, estrategias, técnicas y formación se añaden al plan de estudio cada semana. Nuestra misión es la de llenar esa brecha y llegar a las masas, en un esfuerzo para marcar la diferencia en la calidad de una persona con EP, sus familias, amigos y seres queridos. 

Así pues, esta es la historia del ERP and y cómo llegó a ser. Ahora es el momento de pasar al meollo del programa. Prepárense, amigos. Van a participar en un viaje emocionante y exhaustivo con un enfoque holístico para abordar multitud de asuntos y retos que pueden afectar a una persona con Parkinson. 

La formación que va a recibir procede de muchas áreas; años de investigación, formación práctica con cientos de personas con EP a lo largo del mundo, y contribuciones de diversos doctores, neurólogos, expertos del movimiento, y luchadores de EP que se han tomado su tiempo a la hora de escribir para este libro. Estoy tremendamente agradecido por estas contribuciones.

¡Vamos pues y avancemos en este emocionante viaje!